EXPOSICIÓN. "Todas las variaciones son válidas, incluso ésta", Esther Ferrer (16 de Noviembre)



"Todas las variaciones son válidas, incluso ésta". Así se llama la exposición de Esther Ferrer alojada en el Palacio de Velázquez, en el parque del Retiro, y la segunda que visité ayer después de "Palimpsesto", de Doris Salcedo (ver entrada anterior).

Lamento decir que no, no todas las variaciones son válidas, al menos en mi opinión. Permitid que me explique.

Al entrar en el Palacio de Velázquez (precioso, al igual que el Palacio de Cristal), se pueden encontrar distintas salas que albergan los objetos de exposición, los cuales son muy diversos. Desde soporte audiovisual (vídeos, grabaciones de audio...), pasando por fotografía (autorretratos, desnudos...casi todos de la propia artista), hasta zonas reservadas para performances, obras bordadas con hilo formando patrones geométricos...
También había, entre otras cosas, un piano, un par de grandes montajes en la sala central del edificio, en el suelo, y una serie de juguetes antiguos, adornados con juguetes sexuales.

Según he podido leer, con esta exposición la artista pretende reflejar la fragilidad, el movimiento, el paso del tiempo, el espacio, lo aleatorio...(esto último lo consigue de forma sobresaliente). También realiza una crítica social desde el punto de vista del feminismo, y realiza un recorrido a lo largo de su carrera profesional, desde los años 60 hasta la actualidad.

He leído varios blogs de compañeros en los que reflejan que debido a la complejidad de esta exposición no la han logrado entender del todo. Yo creo que no es así, esta complejidad es solo fingida, es en apariencia.
Analizando las obras, me ha parecido que están vacías, caen en el cliché del "arte moderno", el relativismo estético, y en este caso relativismo en relación al significado. Parece que la artista ha pretendido generar esta subjetividad, no dando una explicación clara de su obra y dejando la interpretación en manos del visitante. Pero para todo hay un punto medio, un punto medio al combinar la expresión personal con el arte, y en mi opinión en este caso esa combinación falla. Esta exposición es todo expresividad personal, pero al ser tan subjetiva, tan abierta a interpretaciones, lo único que posee, esta expresividad, se pierde.

La exposición no me ha gustado, no me ha transmitido nada, tan solo he visto obras que intentan crear un conjunto que invite a reflexionar, mucho ruido, innecesariamente enrevesado. Pero, dejando de lado todos esos elementos en apariencia complejos, alcanzas un punto en el que llegas a imaginarte a la artista en su estudio, pintando una minúscula mancha en un lienzo en blanco, o grabándose caminando hacia atrás, (o poniendo consoladores en helicópteros de juguete), y piensas, ¿De verdad todo lo que dice querer transmitir con esta obra lo cree ella misma?, o ¿Realmente pretende transmitir algo, o utiliza el minimalismo y la aleatoriedad para hacer creer al visitante que existe un significado oculto en la obra que él no puede comprender, cuando quizás no lo haya?

 Pero el arte debe generar una respuesta en el observador, ¿No es así? Ya sea positiva o de rechazo. Esto creo que sí lo ha logrado.
Antes de añadir algunas de las fotografías que tomé, me gustaría adjuntar un enlace a un interesante vídeo en el que se debate el tema que he planteado antes, la lucha entre el relativismo artístico y los estándares clásicos y universales: https://www.facebook.com/NTDLifeOfficial/videos/397508790760588/

Fotografías: Pablo Donado Peris. Todas las imágenes excepto a la primera pertenecen a la exposición de Esther Ferrer
Fachada del Palacio de Velázquez.











Comentarios

Entradas populares de este blog

CLASE. (Jueves 21 de Septiembre)

CLASE (Miércoles 25 de Octubre)

CLASE. (Jueves 28 de Septiembre)