EXPOSICIÓN. "Las Formas del Alma" (24 de Octubre)

Alojada en el Instituto Cervantes (Calle Alcalá 49), "Las formas del Alma" ha sido la exposición que Noemí García, Carlos Moreno y yo mismo  hemos visitado esta tarde.

Si quienes evalúen este blog han prestado atención, recordarán que en la exposición "Manchas en el Silencio" tuve un pequeño percance con la seguridad al pasar la mochila por el control.
Yo también me volví a acordar al entrar en ésta y ver otro control. Por suerte el guarda en esta ocasión era un hombre encantador que incluso bromeó con lo que llevábamos en las mochilas. La anécdota del día, supongo.

La exposición, como en su nombre se refleja, está construida alrededor del concepto del alma y de las formas que ésta puede adquirir, a través de la interpretación artística de catorce autores distintos.

Hemos podido ver obras muy distintas, ya sea tanto por la huella personal de cada artista, como por las especialidades practicadas, entre las que se han visto  pintura, escultura, fotografía, dibujo...

Como se han presentado un gran número de obras, (unos artistas más que otros), y cada una puede dar lugar a una discusión distinta sobre su significado en relación con el alma, voy a realizar una selección de algunas obras que me han llamado especialmente la atención, (aunque quizás no sean las más llamativas), y tratar de buscar yo mismo esa conexión.

Comenzaré por las obras de Juan Zamora, que además son de las primeras que uno ve al entrar. A continuación muestro las dos que más me han atraído:

(Nube, 2014. Juan Zamora. Dibujo sobre papel antiguo. 16 x 25 cm)
Esta pequeña nube me ha parecido de lo más interesante que colgaba de ésa pared en cuestión. Un minúsculo dibujo que, sin embargo, denota un absoluto control de la técnica, de la iluminación, de las sombras... Hacer que una nube parezca una auténtica nube en miniatura no es tarea fácil.

Pero,  ¿Tiene alguna relación con el alma? No sabría decirlo. Lo que si puedo decir es que transmite una sensación de perfecta soledad. Algo tan pequeño, tan frágil, en medio de una pared con obras mucho más grandes, pero al mismo tiempo tan perfecto, tan real. Quizás se pueda aplicar a aquellos (entre los que me incluyo) que viven literalmente "en las nubes", en la soledad de su mente, en la perfección de su mundo, tan pequeño e insignificante para los demás pero tan grandioso para ellos en el interior de su alma.

("Emerge", 2015-2016. Mural con 64 dibujos. Medidas variables)
Esta obra, o más bien obras, me han llamado especialmente la atención por dos cosas. La primera, por mi todavía pasión por la biología. Ha sido como un guiño nostálgico a ese camino que decidí abandonar. Entre tantas obras, encontrar una tan científica en apariencia me ha hecho verdadera ilusión. Además, el soporte en el que están dibujados también me ha traído recuerdos, recuerdos de tantos y tantos años dibujando en cualquier papelillo que encontrase, en las agendas del colegio, en hojas d cuadros... Puede que no haya encontrado un significado global relacionado con la forma de alma para esta obra, pero sí lo he encontrado aplicado a mi persona.

 Las representaciones de células, orgánulos, zooplankton y citoplankton entre otros, resulta exquisitas. La combinación de colores con las técnicas utilizadas hacen que estos pequeños dibujos resulten hipnóticos. Por una parte se notan el trazo, la imitación de la naturaleza, pero al perderse en el detalle y observar el conjunto, parece que estuvieras mirando directamente a través del ocular del microscopio.

("Emerge", 2015-2016. Mural con 64 dibujos. Medidas variables)

Ahora me desplazo casi al final de la exposición. He pensado en analizar más obras, pero realmente habría sido un análisis carente de significado. Quizás sea por mi falta de apertura de miras frente al arte más abstracto, o porque simplemente no me hallan gustado o no haya encontrado ese trasfondo espiritual. Estas últimas obras que voy a analizar son de Mapi Rivera:

"Sinapsis". 2013. Fotografía, revelado químico sobre papel. Duratrans en caja de luz de leds


Esta obra pertenece a una serie de piezas parecidas entre sí, casi todas mostrando figuras humanas desnudas, elevadas sobre paisajes salpicados de tormentas eléctricas. Pero esta en particular capturó mi atención desde e principio, y he reflexionado bastante sobre ella. Creo que aquí si existe una relación clara con la propuesta de la exposición,con el alma. En concreto con la libertad del alma, con esa necesidad que tiene el hombre de ser libre, de, en ocasiones, volar lejos de los problemas, de la tristeza, del deseo de sentirse puro, una auténtica fuerza de la naturaleza. Creo que esto es lo que simboliza la composición fotográfica.
Seguro que al menos alguno de los que vayan a leer este blog entiende a que me refiero. En ocasiones viene con la tristeza, otras veces cuando estás feliz. El impulso de correr todo lo que puedas, de gritar, de, por un momento, estar sólo y admirar todo sin que nada te afecte.

Pero esta pieza también conecta emocionalmente conmigo por otra razón mucho más inesperada para mí. "Que pequeño es el mundo", se suele decir. Mientras miraba la obra, notaba que el paisaje me resultaba muy familiar, pero no le ponía nombre, hasta que, ahora, al escribir el blog y descubrir que la artista es de Huesca, lo he visto claro. La fotografía esta sacada en uno de los ibones de Anayet, en la provincia de Huesca, muy cerca de Formigal, donde tengo residencia y suelo ir con frecuencia.

 Varias veces he estado al borde de ese pequeño lago de montaña, y he de decir que el pirineo aragonés tiene algo mágico, obviamente la fotografía está editada, pero la sensación se reconoce.

Y creo que aquí se va a terminar esta entrada. Para terminar, una foto de los que hemos acudido hoy a la exposición:



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